Otoñeando

Al fin.

Siempre me ha gustado mucho el otoño porque nunca he aguantado bien el calor y hace un rato ya que me duele el invierno. Soy de temporadas intermedias, me gustan mucho y por distintas razones.

Este otoño ha demorado en llegar a Santiago, recién tuvimos un día de frío y pasé harto frío ese día jaja. Ahí recordé lo que me gusta de esta estación: usar falda con panty, poder ponerme botines y abrigo, tomar chocolate caliente y tecito a destajo, llegar a casa a tirarme en la cama a ver tele.

Pero este otoño es diferente, el mundo está encerrado y no es lo mismo. Yo solía darme tiempo para salir a tomar once con amigas, a darnos un gusto en la tardecita para comer algo rico, aprovechando que ya no hace calor para volver a casa caminando, sintiendo el viento y pisando las hojas caídas de los árboles. Nada de eso está ahora.

Siento que, de todas maneras, esa necesidad de hacer nidito se manifiesta en mi de otras maneras. He estado haciendo muchas cosas en la casa, no sólo porque estoy obligada a estar ahí todo el tiempo por lo de la cuarentena; sino que he retomado proyectos que dejé abandonados por tiempo o dinero hace mucho. Tengo ideas, tengo planes y si lo logro, el lugar donde vivo de verdad va a ser mi lugar ideal.

Después de pasar tanto tiempo metida en este departamento me di cuenta que había cosas que mejorar y arreglar, para que quedara de verdad como siempre quise. Hay prioridades, claro, y debo esperar un montón de cosas, pero eso me hace cultivar la paciencia, pensar bien qué quiero y cómo, emocionarme cuando se me ocurre algo nuevo y maravilloso, cuando pienso en los rincones que quiero crear y los veo en mi mente.

Esto del encierro y de no salir al menos me ha hecho ahorrar un montón, así que he destinado esa plata a esto de los proyectos en mi casa para comprar materiales o arreglar algunas cosas, cambiar otras. Mi presupuesto no es tan grande, menos mal, pero así me emociono también de gastar en cosas que me gustan y no son sólo obligación (si eso de ir de compras cuando estás deprimida de verdad funciona y no he podido comprar nada de lo que suelo comprar porque correos está cerrado para envíos desde Asia y yo compro casi todo por Internet ahí mismo).

Así que por mientras tejo, ordeno, cocino cosas nuevas para mi, hago el mayor esfuerzo por no irme a acostar apenas oscurece (la parte más difícil de mi vida) e intento aprovechar el tiempo en casa de la mejor forma posible, dándome ánimo, como todos los otoños con este cambio de hora que me hace pésimo y que odio con toda mi alma; porque el invierno se avecina y no saben lo difícil que es para alguien como yo. Ojalá poder tener los espacios ya listos cuando eso pase, para hacer más llevadera esta oscuridad.

2 comentarios sobre “Otoñeando

  1. También me gusta el otoño. Que bueno aprovechar el tiempo para proyectos pendientes o crear nuevos.
    A veces el home office nos sobrepasa pero siempre es bueno darse tiempo para las cosas que nos hacen bien.

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