En estos días extraños, recuerdo que me gusta la gente extraña y qué más extraño -y con orgullo- que Tilda Swinton.
Tilda Swinton es una actriz escocesa que mide como tres metros y se caracteriza por sus facciones andrógenas. De hecho, se hizo conocida internacionalmente por su papel en Orlando, donde la primera mitad de la película era hombre y después mujer (o alrevés, no me acuerdo, pero hacía los dos roles), a medida que pasaba el tiempo (siglos) para contar la historia del aristócrata europeo.
Con esos rasgos únicos y diferentes, Tilda pudo ser encasillada en papeles de extraterrestre o donde siempre la sexualidad es protagonista. Sin embargo, ha podido mezclar títulos bien interesantes en su carrera, dándole espacio a todos los géneros y sin hacerle asco a ningún tema. Valiente. Me gusta.
Después del éxito de Orlando, Tilda estrenó hartas películas independientes donde tenía papeles enanos. Hasta que llegó The Deep End, esa película donde salía el otro doctor hot de ER, el croata, que la acosaba y sobornaba con amenazas para culpar a su hijo de un asesinato. Con la ayuda de una de las caras más conocidas de la tele gringa, y gracias a las nominaciones a grandes premios por Orlando, le llegó Adaptation, de los hermanos Cohen. Que no he visto así que no puedo comentarla. Sorry y kuek.
La que sí vi y necesito hace tiempo ver de nuevo es Constantine. Aquí Tilda hace del ángel Gabriel y aunque es un papel pequeño, tiene una escena tan pero tan increíble que se hizo memorable con dos minutos de pantalla. Me encanta esta película y me encanta que Tilda haga de ángel porque hace rato ya que yo la quería para que hiciera de Islington en mi versión cinematográfica de Neverwhere. Díganme si no sería increíble? Lo malo es que como ya hizo de ángel, difícil que quiera hacer de ángel de nuevo. Pucha, Constantine, me arruinaste el cast! Pero no importa. En mi mente, funciona de perilla.
Aquí da un vuelco total y de pasar de ser la mala/buena en Constantine, se convierte en la buena/mala/re-mala en Las Crónicas de Narnia, donde encarna a la Bruja Blanca. Es raro mirar a Tilda acá, verla ser tan dulce con Edmund, de verdad sacar esa vibra maternal para conseguir lo que quiere y después desechar al pobre como mugre en el zapato.
Tilda tiene una cara dura, no es fácil creerle capaz de ternura o de compasión, pero aquí lo logra. En realidad, a lo largo de su filmografía hay títulos donde la protagonista siempre es una mujer fuerte que debe enfrentar problemas fuertes también, pero no todas las mujeres tienen el mismo tipo de fortaleza. Por eso me gustan las películas que Tilda elige hacer. Algunos de sus personajes son puro cerebro, mientras que otros son 100% ambición; otros no tienen el control pero cuentan con corazón y así. De alguna parte se agarran para salir airosos y, aunque fracasen, el intento los hizo crecer. La lección es aprendida.
De lo último que ha hecho, y por lo que también le llegaron premios porque es topísima, está We Need to Talk about Kevin (Necesitamos hablar sobre Kevin), donde Tilda es la mamá de Kevin, claro, un muchacho que un día entró a su colegio y le disparó a todos sus compañeros, matando a varios y a un profesor. Es difícil sentir simpatía o compasión por este niño y por esta mujer, por esta familia también hecha pedazos a raíz de la masacre. Y ahí la vemos, cómo la gente la trata, cómo intenta entender por qué su niño pudo ser capaz de hacer algo así. ¿Fue culpa de ella? ¿Acaso lo crió mal o en algún momento dejó de ponerle atención? La película me dio escalofríos.
Obviamente, hay películas que no comenté porque no están disponibles o no las he visto aún. De todas formas quise destacar estos films porque sigo a Tilda hace años y quería comentárselos, a ver si se entusiasman y ven sus películas también. Por lo talentosa, porque igual es rara (eso de vivir con el marido y con el amante es de lo más freak) y porque hace películas buenas, el ‘Actrices’ de hoy es para Tilda Swinton.