Cuando el jefe no está en la pega

Tuve la suerte de enfermarme hoy, justo cuando mi jefe no está en la oficina. Suerte porque eso significó que pude ir al médico tranquila, sin apurarme ni ponerme nerviosa porque el reloj corría y yo ahí, en la sala de espera y no en la oficina.

Eso me hizo pensar, ¿qué hubiese estado haciendo en la oficina? Porque el trabajo se acaba en algún momento y si la razón del papeleo anda afuera, no va a llegar en las próximas 7 horas y el ambiente de relajo hace revolotear la imaginación, las probabilidades son excitantes.

Recuerdo que hace unos años, otro jefe que tuve fue a un Congreso, así que estuvo en otra región toooooodo el día. Mi compañera y yo, aburridísimas después de almuerzo porque ni siquiera el teléfono sonaba, patinamos en calcetines por el pasillo, andábamos por todas partes en las sillas (sin levantarnos, obvio), hicimos karaoke, pelamos a medio mundo y fue muy, muy entrete.

Hay gente que duerme, otra adelanta pega o revisa cosas que tienen fecha de entrega pronta; otros aprovechan de leer el diario o simplemente de mirar por la ventana. ¿Qué hacen ustedes?

Aquí van un par de ideas (como WordPress no me deja poner el video les dejo los links)

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