Cuando los libros se ponen fomes

Amo leer. Desde que tengo memoria que siempre traigo conmigo un libro en la mochila/cartera/bolso, para leer en el metro o la micro, para matar los tiempos muertos cuando hay que hacer trámites/filas, para volarme un rato y no pescar a la gente alrededor mío.

El primer libro que me agarró fuerte fue Harry Potter, así que durante varios años no tuve problemas en encontrar algo que me entretuviera porque tomaba el tomo que tuviese a mano y lo releía una y otra vez. Pero ahora que Harry terminó, tuve que empezar a buscar otros horizontes. Al principio, me recomendaron sagas parecidas (libros para adolescentes, libros de aventuras) y me fue súper bien: amé Los Juegos del Hambre, me entretuve cualquier cantidad con Percy Jackson y con otros libros que no eran trilogías o sagas.

Mi problema empieza ahora, cuando ya leí todos los libros que me requeterecomendaron y estoy tiqueando la otra lista, la de los «y cuando termines estos… sigue con estos otros, quizás te gustan». No me han gustado.

Empecé una trilogía llamada «El Heredero del Guerrero» y, aunque el primer libro fue súper entretenido (me encanta la cuestión medieval), el segundo (El Heredero del Mago) me costó un siglo terminarlo y el tercero tuve que saltarme partes. Lo encontré lentísimo, bla bla bla, o quizás simplemente había perdido el interés en la historia.

Aquí va mi pregunta para ustedes. ¿Qué hacen? Si un libro no les gusta, a la mitad, ¿dejan de leerlo? ¿O se ponen obsesas como yo y aunque les duela y les de sueño y rabia, lo terminan a como dé lugar?

No puedo no terminar un libro. No puedo no saber el final. Puedo odiar a todos los personajes pero termino el libro igual. Me salto párrafos, me adelanto capítulos. Sí, hago trampa pero tengo que saber en qué termina la maldita historia.

Me pasó con un libro adorado por muchos: El Hobbit. Había leído El Señor de los Anillos en la adolescencia y me había costado terminar el primer libro, los otros dos fueron una delicia; y como nunca había leído la precuela, me tiré a la piscina el año pasado. Lo odié. Odié a TODOS los personajes. Me cargó la forma en que estaba escrito, me cargó que cantaran eternamente, me cargó que se quejaran por todo y que hablaran hasta por los codos. En mi vida me había costado tanto terminar un libro, pero lo logré.

Confieso que hasta me da un poco de susto empezar un libro nuevo ahora, sabiendo que es parte de una trilogía o saga. No quiero decepcionarme pero tampoco quiero quedarme sin leer algo que puede ser potencialmente maravilloso. Por el momento, estoy juntando libros unitarios. Nada de trilogías ni historias eternas ni nada. Hasta que los eche de menos. Porque sé que va a pasar y no quiero dejarlos de lado o enojarme porque se pusieron fomes. Nada más triste que odiar un libro (a menos que sea Crepúsculo, ahí sí).