5 sueños hechos realidad

Escribí esta lista hace tiempo, después de ver Once (suspira), recopilando cosas que nunca pensé que podría hacer y que logré realizar. Son casi todas ñoñas pero por eso son importantes. ¿Ok? Ok.

Nota: Incluye fotos de pésima calidad pero todas originales mías de mí. Eso.

Seguir leyendo «5 sueños hechos realidad»

5 lugares a los que me gustaría volver

Les he dicho varias veces que amo hacer listas. Son maravillosas para cuando hay que esperar en el médico o el viaje en metro se alarga; yo ahí preparo mis listas y de a poco las voy terminando. Como me gusta tanto hacerlas y tengo hartas y variadas, las voy a ir compartiendo con ustedes acá. Empezamos!

 

Los Top 5 Lugares A Los Que He Ido Y Me Gustaría Volver

 

05. Valdivia, Chile

Fui cuando tenía como doce años, con mi hermano y mi tío. Fuimos en verano a conocer el sur (Concepción, Valdivia, Pucón/Villarrica) y nos tocó lluvia. Eso recuerdo. Oscuridad y mucha agua por todas partes, algo que me encantó. También me acuerdo de la comida y esa siempre es razón para querer volver a alguna parte. Quiero volver a los Fuertes y poder ir a Niebla, que no alcanzamos a conocer. Ahora miro los lugares con otros ojos, así que me gustaría visitar de nuevo Valdivia.

 

04. Bahía Inglesa, Chile

Cuando fui a Bahía Inglesa con mi mamá, todavía era desierto y playa. Recién estaban poniendo frente a la playa los palitos que indicaban dónde iba a estar el hotel y se hablaba mucho de que iban a empezar a construir cosas para aumentar el turismo. O sea, la prehistoria. Quiero volver para poder comparar. Estoy segura de que el agua va a estar igual de cristalina y exquisita, pero quiero ver cómo está la playa con gente y con hotel y negocios cerca. De verdad que cuando yo fui había nada de nada!

 

03. Nueva York

Cuando volvía de intercambio pasé por Nueva York y me cargó. Lo odié instantáneamente por hacerme sentir del mismo porte que una hormiga y lo único que quería era volver a mi país, a mi gente y a mi casa. El año pasado pasé de nuevo por la Gran Manzana y debe ser porque tengo más viajes en el cuerpo, porque la compañía era mejor o simplemente porque pude recorrer sin susto (la primera vez andaba sola), pero ahora sí me gustó. No todo eso sí, porque insisto que hay muchos lugares hediondos y llenos de basura y no es bonito excepto por las 8 cuadras que son Manhattan. No. Me gustó el Soho, me gustó poder comprar ropa de buena calidad y barata, ropa DE MI TALLA, diferente, bonita; me gustó que en las mismas 10 manzanas se vieran cosas tan diferentes como La Pequeña Italia, el Barrio Chino, las tiendas Shuper y otras cosas. Diversidad sin tener que mamarse tanta gente en Times Square.

Ya, oh. La razón verdadera de verdad es que encontré una tienda de té en el Soho y quiero puro volver a tomar más té y comprar más té porque Dios Mío que era rico y súper barato y quiero. (Si alguien va, tráigame té, please!!)

 

02. Halifax, Nova Scotia, Canadá

Quizás ya habrán notado que le tengo un cariño enorme a Canadá y lo cierto es que iría a cualquier parte si alguien me invita *wink wink* Me tocó ir por intercambio universitario, a un pueblito enano en New Brunswick; pero pasé Navidad en un pueblo más chico todavía -llamado Truro – que es donde vivía mi amigo Mike. La cuestión es que un día fuimos por una tarde a Halifax, cruzando el puente desde el continente y a como tres horas de distancia porque todo en Canadá queda lejos.

Me enamoré. Halifax es ciudad moderna pero tiene unos rincones antiguos, góticos, medievales, de piedra y con pasto y caminos en subida que amé. Además que hay una tienda de dulces muy a lo Honeydukes y vendían juguetes de El Extraño Mundo de Jack así que fue como todo hecho para mí ese día. Quiero ir de nuevo, definitivamente.

 

01. Edinburgo, Escocia

¿Por dónde empezar? Siempre quise ir a Escocia y Canadá, esos eran mis destinos de la vida. Como pude irme de intercambio al segundo, me faltaba visitar el primero y pude ir en 2009. Me gustó TODO. Me gustaron las calles de adoquines, que tenga el puto castillo AHÍ MISMO y que se vea de todas partes, que haya cafés enanos en todos lados (fui donde JK Rowling escribió Harry Potter, o sea!) y que los escones sean deliciosos aunque tengan pasas y yo odio las pasas. Me encantó el aire puro y el viento, me encantó que cada rincón de la ciudad tiene una historia bien preservada, alguna ridícula (como la de la estatua del romano en pleno estacionamiento) o tétrica (como la de los tipos que robaban cadáveres y los vendían a la Facultad de Medicina) o triste (como la del perrito que se quedó en la tumba de su dueño hasta que él mismo se murió).

Me enamoré de Edinburgo y si hubiese tenido las bolas, me quedo. Allá llueve 360 días al año y yo amo la lluvia, hace frío pero ni eso me importaba porque de verdad que pienso y no encuentro una sola cosa que no me haya gustado. Quizás que todo lo comen frito y yo no soy muy buena para la fritura pero DETALLES.

Cierro los ojos y me veo de nuevo sobre la gran colina, esa que pueden ver en la foto (no la saqué yo pero tengo una reparecida) y sentir el viento en mi cara y el pelo desordenado y mirar esta ciudad casi detenida en el tiempo y escuchar ese acento delicioso. Ya tengo planes para volver, sólo espero que resulte.

 

He ido a otras partes increíbles y aunque me gustaron, no siento esa necesidad del alma por volver; aparte que quedan muy lejos y significan demasiado tiempo en un avión, mejor no.

Ya. Esos son mis elegidos. ¿Cuáles son los suyos?