Busan (parte 2)

El segundo día en Busan fue en realidad nuestro último día completo en Busan. Creemos que nos faltó un día para poder disfrutar más la playa y una parte de la ciudad a la que de verdad no alcanzamos a ir porque estuvimos mucho rato en la playa y fue delicioso. No nos arrepentiemos pero un día más hubiese sido perfecto.

Empezamos tomando una micro hacia el centro. Nosotras nos quedamos cerca de la Estación de Trenes, que está bastante alejada del centro de la ciudad, así que debimos tomar una micro que demoró unos 20 minutos en llegar ya al centro. Subimos un cerro precioso, como el de la imagen. Estaba muy lleno de gente haciendo ejercicio, paseando en bicicleta o simplemente caminando porque si tienes un cerro así de bonito cerca de tu casa, cómo no aprovecharlo?

Sin querer encontramos un edificio donde se realizó la APEC hace unos años. Había fotos de los presidentes que asistieron a la reunión, Chile incluido, y desde ahí tomé esta foto que nos anunciaba un día soleado junto al mar.

La parte más turística de Busan se ve al fondo, con la playa enmarcada por unos edificios gigantes que me hicieron darme cuenta que Busan me había engañado. Pensé que era sólo la segunda ciudad más importante de Corea pero de forma industrail y sí, hay una parte así, pero el resto es muy turística fiesta gente turistas naturaleza. Además, a la vuelta de eso verde que se al fondo, hay más playa y cosas por conocer. Esa es la parte que no alcanzamos a ver.

Haeundae es la playa principal de Busan y es exquisita. Arena muy blanca y fina, olas preciosas muy refrescantes porque a diferencia del Pacífico en Chile, donde el agua es sacada de un congelador, el agua en Corea del Sur es temperatura ambiente. Podría haber pasado mi vida ahí, con los pies en el agua.

En una foto anterior podían ver una estatua en medio del mar, que sirve de marca para los barcos que se acercan a la costa; acá en la orilla hay una sirena que observa todo lo que pasa en altamar. No es difícil llegar a ella pero imagino que después de lluvia debe ser bastante peligroso porque no está a la orilla del camino, hay que bajar por rocas. Pero es muy bonito.

Esta foto es hacia el otro lado, para que vean el tamaño de Busan y lo mucho que había por recorrer. Nosotras nos quedábamos cerca de esos cuatro edificios grandes, en la parte más «fea» de la ciudad. Igual nos gustó harto estar cerca de la estación, todos los tours parten y terminan ahí, es súper cómodo y nuestro hostal era pequeño pero bien acogedor, al menos la cafetería del lado se sacó un 10 de 10 porque comida deliciosa, buena atención, linda decoracón y barato.

En Busan de verdad tuvimos nuestro primer acercamiento a la cultura coreana, después de ver un templo budista en un cerro y poder bajar, al día siguiente, a la playa. Vimos mucha gente distinta, pudimos sentir la sinceridad de la gente coreana al atendernos y sonreírnos en la calle, al darnos indicaciones o enseñarnos a usar cosas que nunca antes habíamos visto. Nos llevamos la mejor impresión de Busan que, además de precioso es muy limpio y seguro.

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