Partimos…

En otras circunstancias, no les contaría sobre el viaje en sí pero fue TAN largo y estresante y diosmioquieromicasa, que vale la pena dejarlo ir aquí, en este blog que tantas veces me ha ayudado a soltar.

Empezó todo perfecto, conseguí asiento a la ventana pero con harto espacio extra para los pies del tipo ni siquiera voy a tener que molestar a la gente sentada al lado mío. Maravilloso, ¿no? No me sentí mal en todo el día, no me tuve que empastillar ni nada, pude comer bien (aunque la cena de LATAM cada vez más fome). Igual, todo iba demasiado bien.

Hasta que llegamos (viajé con mi prima) a Auckland y nos enteramos que nuestra conexión a Seúl no existía. Esa conexión ya no se hace, desde hace tiempo, y LATAM no se hizo responsable de eso porque según ellos hay que hablar con Korean Air porque ellos cambiaron el vuelo. Ni les explico las veces que he rabeado y llorado por eso, traspasarle el problema al cliente (yo) cuando es algo entre líneas aéreas de verdad es una falta de respeto. Pero en fin.

Logramos salir de Auckland después de horas de espera y de una agente de viaje maravillosa que nos dio solución vía whatsapp. Tuvimos que hacer escala en Hong Kong para poder llegar a Seúl.

Gracias Cathay Pacific por ser un avión muy cómodo, por darnos comida exquisita, por volar muy suavemente y por calmar nuestra ansiedad acercándonos a nuestro destino a pesar de haber olido horrendo ya. Perdón.

Un viaje que debió demorar 29 horas terminó en 42, con mucha angustia, rabia y frustración porque nunca pensamos que la línea aérea se iba a lavar las manos de ese modo. Para qué decir que, si puedo, evitaré volver a usar LATAM. Muy malo el servicio.

¿Voy a decir de ahora en adelante que estuve en Hong Kong? Por supuesto que sí. No pude ver nada afuera porque fue una escala de como 3 horas solamente pero el aeropuerto es gigante y, aunque estaba todo cerrado, al menos pudimos acercarnos a Seúl. Yo de verdad estaba muy superada, no creo haber podido sobrevivir de haber viajado sola, así que agradezco a diosito, a mi familia, por haberme acompañado en todo momento.

Después de una cena insípida (en LAN arrebataron costo con el material de los servicios pero también al no incluir ensalada a la cena ni fruta en el desayuno), no saben cómo agradecí el desayuno/cena/yanoséquéera en Korean Air. No sólo nos dieron frutita fresca, sino que el bibimbap venía con sopa y ohhhhhh la sopa es un cariño universal al estómago. Mi guatita llegó cansada, hinchada por tanto ir y venir, pero contenta.

En resumen, salimos de Santiago el 9 de noviembre a las 00.40 de la mañana y llegamos a Seúl el 11 de noviembre como a las 5 de la mañana. Desorientadas, con rabia por haber perdido 1 noche de hotel y 1 noche de seguro de viaje, pero contentas por haberlo logrado. Después de dos días viviendo en aeropuerto o dentro de un avión, salir a la superficie en Seúl fue maravilloso, hubo lágrimas, abrazos, high5, de todo.

Tanto viaje no fue suficiente, así que al día siguiente tomamos un Tren a Busán. Chan chan chan. Ya les contaré de eso.

Gracias por leer. Espero que les guste conocer más detalles de esta aventura. Si tienen dudas o comentarios, no duden en dejarlos acá, intentaré hacer memoria y responder lo mejor que pueda.

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