Series: Doctor Who (Parte III)

Siguiendo con las series de Doctor Who protagonizadas por David Tennant, entramos a la tercera, con nueva acompañante, el regreso de viejos amigos y de un muy, muy antiguo enemigo.

Después de la lacrimógena salida de Rose, el Doctor vuelve a viajar solo. Claro que la soledad no le dura mucho porque la serie incluye episodios especiales de Navidad todos los años y durante esta serie, Ten conoce a Donna Noble (Catherine Tate). Pero Donna no es la nueva acompañante del Doctor, ese rol recae en Martha Jones.

Ah, Martha. Martha, Martha, Martha. Cómo te améeeee. Perdón. Procedo a explicar.

Martha Jones es una estudiante de medicina que está trabajando en un hospital cuando aparece el Doctor. Resulta que el hospital en cuestión es llevado a la luna, enterito, por una raza de extraterrestres medio policías que andan tras la pista de un fugitivo que suponen está dentro del hospital. Ten aparece para actuar de mediador e intentar devolver el hospital y a los humanos en él a la Tierra, y es ahí donde conoce a la joven Martha, que es de armas tomar, que no se queda en su lugar viendo cómo el Doctor salva el día. No. Martha tiene cojones y por eso es maravillosa.

Esa energía, ese ímpetu, también le atraen al Doctor y después de que ella le salva la vida, la invita a viajar con él en la TARDIS. Martha es una persona brillante que quiere ver más cosas en el universo, así que acepta ir con él. ¿Es demasiado pronto después de despedirse de la acompañante anterior? HELL YES. Pero así escribieron la serie. :/

El Doctor y Martha viajan al pasado en su primer viaje, donde conocen a un joven William Shakespeare. Manera de reírme con este episodio. Hay brujería, magia, diálogos increíbles y varias referencias a Harry Potter así que ya saben por qué me encanta. El episodio salió al aire apenas meses antes de que se publicara el último libro de Harry Potter y el Doctor en un momento habla de haber leído el libro y de cómo lloró a mares. El grito de las fans se escuchó hasta Neptuno. Fue topísimo. Jaja.

Las aventuras durante esta serie incluyen visitas a Nueva York a principios de siglo, una expedición que va al sol, lidiar con un científico medio loco que ha descubierto la solución para la eterna juventud, otro viaje al pasado y así. Se vuelven a encontrar con los Daleks y con los Cybermen, pero también descubren enemigos nuevos, de razas extrañas y planetas lejanos.

Ya sé que en la reseña anterior hablé de que esta era la peor temporada, y de verdad creo que tiene episodios muy flojos, pero tiene otros que son casi perfectos. Me refiero específicamente a Blink.

Blink es de esos episodios raros que incluyen en todas las temporadas donde la narración la toma otro personaje que no conocemos. En este capítulo sale muy poco el Doctor y su acompañante y en su lugar vemos a una joven, Sally Sparrow (Carey Mulligan) lidiar con un enemigo ATROZ. En serio. De todos los monstruos nuevos introducidos en la serie, éstos son los peores. Sally descubre a los Weeping Angels (Los ángeles llorones) que son estatuas de ángeles, claro, pero que si los miras de cerca y pestañeas, se mueven. En mi vida había visto un episodio tan tensa. Entre la actuación de Carey Mulligan, absolutamente maravillosa, y la música, sumado a estas criaturas terroríficas, Blink es lejos el mejor episodio de la temporada y, por lo mismo, volvió a darle el reconocimiento de la crítica a su escritor, Steven Moffat (Sherlock). De nuevo.

Yo no sé qué series o libros o trozos de cultura pop tiene Steven Moffat en su cabeza pero es capaz de crear ambientes y personajes que van más allá de las series o películas en las que trabaja. Me declaro hiper fan de su trabajo. En general, no pongo mucha atención sobre quién escribió qué episodio en las series, pero se notó demasiado la mano de Moffat aquí. Las escenas son diferente, Sally Sparrow es magnífica y muchos la queríamos a ella de acompañante del Doctor porfis. La música utilizada es maravillosa y todo se reúne en un producto casi perfecto. Si no les tinca ver la serie completa, al menos vean Blink. Pero sin pestañear.

Otro episodio que vale la pena nombrar es uno doble: Human Nature y The Family of Blood. Aquí, el Doctor viaja a 1913 donde un profesor sueña con un viajero en el tiempo que se hace llamar el Doctor y visita otros planetas y extraterrestres. El Doctor se transforma en John Smith, el profesor, y tiene un romance con la enfermera del colegio en el que trabaja, mientras una extraña familia de alienígenas crea un ejército de espantapájaros.

La dinámica entre John Smith y la enfermera es hermosísima, aparte que la enfermera es Jessica Stevenson y la adoramos por Spaced. Los dos se llevan muy bien y una puede ver que se quieren, que falta poco para que den ese otro paso; el problema es que Martha está ahí y, obviamente, ella también tiene sentimientos por el Doctor. ¿Quién podría no enamorarse del Doctor, con su caja azul llena de misterios y aventuras, con su pelo loco y ese espíritu alegre eterno? Como John Smith no hay problema, pero el Doctor sigue enganchado de Rose y toda la situación es demasiado injusta para Martha. Y me carga. Martha es demasiado inteligente y no se merecía esto! ¿Se nota que me encantaba Martha? Pucha.

Dejo para el final lo mejor. La serie llega a un descenlace épico con el regreso del superarchirequeteenemigo del Doctor: The Master. Reconozco que no entendí mucho por qué tanta alharaca con el Master hasta que la gente que siempre vio la serie me explicó: el Master era un Time Lord, igual que el Doctor, del mismo planeta y ahí, en Gallifrey, era su enemigo. Esta pelea es casi milenaria y si el Master sobrevivió a la destrucción de Gallifrey, entonces quizás hay más Time Lords por ahí dando vueltas. Eso ya era como OHMAIGASH, pero poder ver al Doctor con alguien de su propio hogar, aunque se odiaran, fue muy entretenido.

Lo más mejor, jaja, fue que el Master está interpretado por John Simm (Life on Mars) y es perfecto en su rol. Está medio loco, es maniático, casi bipolar, le da todo lo mismo, tiene cariño por nada, lo único que quiere es venganza y eso lo hace mucho más peligroso. Agarra para el tandeo al Doctor, le coquetea a medio mundo, tiene a la Tierra en la palma de la mano y si tiene que hacerla pedazos, no dudaría un segundo. Los dos últimos episodios son como ver una pieza de baile entre dos profesionales. A+. Un siete.

Disfruté tanto al Master y su pelea constante con el Doctor que no alcancé a darme cuenta cuándo Martha había decidio dejar la TARDIS y volver a su casa. ¿Ven que Martha es inteligente? Dándose cuenta solita de que el Doctor nunca la iba a querer de vuelta, de que nunca podría competir con el fantasma llamado Rose Tyler, y sabiendo que ella merecía algo mejor, decide sola dejar el viaje hasta aquí y volver a la Tierra a vivir su vida, no más extraterrestres, no más hombre loco con su caja azul. Martha elige ser ella primero y la admiro por eso.

Esta temporada es agridulce para mi por eso. Cuando la veo de nuevo, nunca la veo entera, pero jamás me salto el episodio de Shakespeare (HARRRRY!), Blink (maravillosidad) y los dos últimos. Es que el Master es demasiado increíble como para no verlo. Quiero que vuelva!!

La próxima semana es la última temporada de Ten y luego comienza lo mejor de la vida. Eleven. ❤ *suspira*

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