Viernes de Música: Radiohead

No puedo creer que no haya hablado de Radiohead aún. De verdad. Me castigo. Hay pocas bandas que me han acompañado por tantos años y que han significado tanto en mi vida y ahí estaban, no en el blog! Imposible. Perdón. Pero aquí va.

Conocí a la banda de Thom Yorke como todos, gracias a Creep. Estaba en el Liceo y todas rayábamos la papa con la canción porque éramos todas medio grunge y eso de sentirse desadaptado era la onda. Yo ya sabía algo de inglés pero estaba en mi época de traducir todas las canciones que me gustaban, para no perder la práctica, y claro que me traduje el primer disco de Radiohead completo y me encantó. Igual que la banda, terminé odiando Creep con furia pero de esa época la recuerdo con cariño (aparte que Pablo Honey tiene otros temazos como Anyone Can Play Guitar, mi favorita).

En 1995, la banda editó The Bends y mi amor por ese disco es tan fuerte que todavía es mi disco favorito de Radiohead. Es que no hay canción que no me guste, es un álbum redondito, bien escrito, mejor tocado y por algo ha salido en muchos conteos de lo mejor de los 90. Single que salió era exitazo y la banda se lo merecía. En general, es difícil el segundo disco de cualquier banda pero Radiohead pasó la prueba con medallas. Por Dios el disco bueno.

The Bends, además de tener canciones maravillosas, incluye una de mis canciones favoritas de la vida: Black Star. No la tocan nunca, poca gente la conoce (cuando cuento que es mi favorita de Radiohead siempre me piden tararearla o cantarla porque no la conocen) pero yo la amo. Ni siquiera sé por qué me gusta tanto pero amo cantarla, me fascina la guitarra, es mi favorita.

Planet Telex, The Bends, Iron Lung, Just (video incluido), High & Dry, Fake Plastic Trees (hermosa) y Street Spirit. Nombré la mitad pero ¿habían visto un listado de canciones mejores, todas del mismo disco? No, porque no existe.

Ya en esta época empecé a soñar con verlos en vivo y se fueron de inmediato a mi lista de conciertos a los que ir antes de morir, siempre después de Tori Amos, eso sí. Tenía un montón de conciertos que grababa de la radio y escuchaba en cassette, porque soy de la vieja escuela y así funcionaba la fan antes de Internet. Atroz.

A Radiohead se le ocurrió la fantástica idea de seguir a The Bends, un disco ya increíble, con OK Computer. TODO lo relacionado con ese álbum es perfección. Si The Bends está incluido en cuanto conteo de lo mejor, OK Computer le gana, porque sale en conteos de lo mejor de la vida. En serio. Y cada vez que veía su nombre en los listados, la sonrisa me daba vuelta a la cara, más allá de las orejas. Porque si a la banda le iba bien, ¿cómo no la iban a traer a tocar al fin del mundo? Pequeña inocente saltamontes.

OK Computer es un disco más guitarrero y, viniendo de Radiohead, eso es decir harto. Por algo la banda tiene a dos guitarristas secos en sus filas, y cuando digo secos quiero decir SECOS. Ya con este disco comenzaron a experimentar con ese instrumento, sobre todo en temas como Lucky, donde Johnny Greenwood no encontró nada mejor que no tocar las cuerdas de la guitarra como correspondía, sino que tocar la parte de arriba, donde se amarran las cuerdas. El sonido que escuchan es el principio de Lucky y suena diferente, pero a lo Radiohead, armonioso, genial.

Mi favorita de este disco es Let Down, me encanta tocar el pandero de aire cada vez que la escucho. Estoy tan acostumbrada ya que no puedo escucharla sin mover los pies al ritmo del beat de Phil Selway. Obviamente, Paranoid Android es la más ‘importante’ de OK Computer, no sólo porque es épica en lo que a sonido y letra se refieren, sino que también por ese increíble video que salía a cada rato en MTV (cuando ponían videos) y una se quedaba pegada a la pantalla viendo a las sirenas y al gordo en el puente mientras Thom cantaba raaaaain down, come on raaaaain down oooon meeee.

Aunque a mucha gente no le gustó Kid A, el siguiente disco, a mi me requetefascinaron algunas canciones. Claro, la banda siguió jugando con los sonidos de los instrumentos y eso hace que Kid A no sea un disco fácil de escuchar, como que no tiene ni pies ni cabeza, pero la música no siempre tiene que tener sentido. O sea, yo escucho Idioteque -mi favorita de Kid A- y no pienso, muevo los pies y la cabeza y bailo no más, porque esa es la idea. Lo mismo con Everything In Its Right Place, mientras Thom canta sobre morder un limón yo me muevo no más. Y es maravilloso.

Con Amnesiac no me morí tanto. Ya estaba en onda Tori Amos full hace rato, prefiriendo música que pudiera cantar, y Radiohead iba en la dirección opuesta. De todas formas, después de escuchar el disco muchas veces, no podía ignorar Knives Out, porque la letra es  como de cuento de hadas retorcido y me gusta que las canciones tengan historia y me hagan imaginarme cosas, aunque no esté implícito en la letra, está todo en la música. Eso me pasa con Pyramid Song, que es simplemente preciosa. Los videos ayudan harto, hay que reconocerlo, porque el video de Pyramid Song es tan lindo y triste y diferente y me encanta.

El álbum que me trajo de vuelta fue Hail to the Thief. Yo estaba de intercambio en Canadá, sin computador, sin CDs, sin radio, sin nada; así que me sentaba en mi pieza (sola) a cantar las viejas canciones de Radiohead (qué triste, pero cierto, jaja). Y así me hice amiga de un tipo que vivía en mi mismo piso y que también era fanático de Radiohead. Él terminó convirtiéndose en mi yunta por allá y nos juntábamos a cantar y a hablar de Radiohead, así que también amo a la banda por razones sentimentales. Mi amigo y yo terminamos grabando Black Star, mi canción favorita, y nunca jamás voy a olvidar eso. De las cosas que me han hecho más feliz en la vida.

¿A qué iba yo? Ah, sí, a que el disco nuevo en esa época era Hail to The Thief y los dos rayábamos la papa escuchando Scatterbrain y 2+2=5. Como que la banda había vuelto a sus raíces pero las había perfeccionado, pulido, y eso se notaba en cada nota que salía por los parlantes. HTTT es un disco que te para los pelos en el mejor sentido de la expresión. O quizás era el frío canadiense. Jajaja.

Reconozco que nunca he escuchado In Rainbows entero. El disco doble de Radiohead nunca me pescó como los anteriores y ya habían muchas otras bandas que tenían mi atención en esta época. Pero fue justamente acá cuando pasó lo impensable: Radiohead vino a Chile. Es que ustedes no entienden lo que yo sentí. No, nadie puede entender. 15 años de espera. QUINCE AÑOS. La hora y media de fila que tuve que hacer para comprar la entrada valió tanto la pena. Tocaron en marzo pero yo en octubre ya miraba con lágrimas en los ojos mi entrada en mis manitas. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer.

Radiohead iba a tocar en el Estadio Nacional pero al final cambiaron el concierto a la Pista Atlética. ATROZ. A pesar del cambio, yo no iba a dejar que eso me bajoneara. No. Mi banda favorita POR FIN iba a tocar en vivo, frente a mis ojitos, no a través de la tele. UUUYY. Siempre supe que nunca jamás en la vida iban a tocar Black Star, tan mensa no soy, pero le rogaba al cielo que tocaran Idioteque, Just y 15 Steps. Los muy desgraciados tocaron las tres al hilo (no en ese orden, no me acuerdo el orden) y a mi casi me dio un ataque. Tres de mis canciones más favoritas de la banda y ahí, una detrás de la otra. Mi amiga Sandra, que había esperado a la banda igual que yo, me apretaba el brazo y yo se lo apretaba a ella y nos volvimos locas a los Bieber Fever por la banda inglesa. No me arrepiento de nada. El sonido rebotaba atroz en la Pista Atlética pero disfruté del concierto a concho, salí tan pero tan feliz.

Así que cuando salió el disco nuevo me lo compré altirante. Esto de tener un poco de poder adquisitivo e Internet. Me compré la edición especial, con librito y todo, lindo. Lo he escuchado una vez. Mala fan. Lo sé. Si deciden venir de nuevo *toca madera* lo escucho entero, lo juro. Jaja. Como si estuvieran leyendo esto. THOM, VENGAN DE NUEVO POR FAVOR. AL NACIONAL. GRACIAS.

Ed O’Brien, mi favorito 🙂

Radiohead es una banda que me ha acompañado por la mitad de mi vida. Son demasiados los recuerdos buenos que tengo asociados a la banda. No sólo por Black Star o por Creep, al principio; también porque siempre canto en mi mente Exit Music para poder quedarme dormida y no porque sea fome, al contrario, porque es pausada y me da paz. Me encanta esa dualidad, el hacerme roquear como nunca pensé que podría roquear y, al siguiente tema, poder cerrar los ojos y concentrarme en la música, absorbiendo cada nota y rasgueo de la guitarra, cada palabra cantada por el flaco Thom.

Aunque hagan un disco usando sólo utensilios de aseo, igual seguiría escuchando a Radiohead. Son parte de mi vida, son un pedazo de mi historia y no podría darles la espalda. A veces se quedan en silencio demasiado tiempo y no se sabe nada de ellos, lo que me permite darme un respiro y aprovechar de escuchar otras cosas; a veces crean cosas por separado como el Eraser de Thom Yorke o la participación de Greenwood y Selway en Harry Potter y el Cáliz de Fuego (¿vieron que todo en mi vida es asociable a Harry?), pero siempre vuelven y crean algo diferente, ningún disco es igual al otro, ninguna canción se parece a otra (no como otras banda, ahem) y eso los hace tan pero tan fantásticos.

Eso. 🙂

3 comentarios sobre “Viernes de Música: Radiohead

  1. Diría que he escuchado todos sus discos, pero no me considero fan ni me sé ninguna canción aparte de High & Dry, Idioteque y Everything In Its Right Place (2+2=5 me encanta, though!). Tengo de aquí a julio para ponerme al día, y se admiten sugerencias de lo que debería escuchar…

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