Libros y Editoriales

Leyendo el diario, hay días en que no debería leerlo porque quedo mal (pero ese es otro tema), me tropecé con el siguiente titular: «Norma que traba ingreso de libros causa controversia en Argentina.» Procedo a leer la nota (porque me gusta el tema de los libros y porque tengo un Diplomado en Edición y Publicación) y quedé PLOP.

Resulta que si tu vives en Argentina y compras un libro por Internet, desde esta semana te va a llegar a tu oficina de Aduana más cercana, no a tu casa. En Aduana, para que te entreguen el libro, tendrás que pagar diez dólares; y eso es sólo si el libro que pediste pasa las pruebas que le van a hacer en Aduana. ¿Qué pruebas? A la tinta. A LA TINTA. El gobierno federal dice que todo esto es para proteger a los ciudadanos argentinos de los posibles tóxicos que tengan las tintas usadas en el extranjero.

Estoy como marcando ocupado. En mi vida había escuchado una norma tan idiota. Ya, puede que tengan antecedentes sobre toxinas en la tinta de libros que llegan desde afuera, pero ¿someter cada libro que llega por correo a pruebas y más encima cobrarle al usuario y hacerlo ir a Ezeiza, que está a 35 kilómetros del centro de Buenos Aires?

Me da la impresión, y espero no pecar de inocente, que las compras de libros por Internet en Argentina han ido en aumento (no manejo cifras) y, por lo mismo, las editoriales que tienen su negocio en ese país, reconocido por vender libros a muchísimo menor precio que en Chile, están tomando medidas. O al menos haciendo lobby político para que se tomen medidas y este es el primer paso.

Están asustadas las editoriales. Al menos los conglomerados grandes que temen dejar de recibir tantos millones por concepto de venta de libros; las independientes están acostumbradas a sufrir y considero que siempre tendrán trabajo, hay harto talento en toda Latinoamérica en gente que no apela necesariamente a la masa y las editoriales independientes son su mejor opción para legar a un público cautivo.

Recuerdo que durante el Diplomado hablamos harto del libro digital pero las editoriales que nos visitaron (grandes y pequeñas), estaban recién -hace dos años!- tomando las primeras medidas para meterse en el tema. ¿Demasiado tarde? Quizás no, pero reaccionaron muy lento y eso les va a costar. De todas formas ya son parte de un proyecto editorial global en español, donde los usuarios podrán comprar títulos digitales en nuestra propia lengua a diferentes lectores o simplemente al computador.

Amo leer. Amo dar vuelta las páginas de los libros. Me gusta poder sentir el peso de una historia no sólo en sus palabras. Pero también soy cómoda y soy moderna, entonces tengo mi Kindle lleno de libros y lo acarreo para todos lados, algo que no podría hacer con todos los libros que quiero leer. Entiendo el romanticismo de tener un libro entre mis manos pero no puedo dejar de lado lo práctico que es tener un lector digital, lo sencillo que es adquirir un libro a través de Internet y el placer que se siente borrarlo del Kindle si no me gustó (jamás quemaría un libro, eso sí, entonces es menos satisfactorio odiar un libro en papel).

Está, claro, la traba chilena que es el debate eterno del precio de los libros, todo por culpa del IVA. Uno de mis profesores, Gerente de un conglomerado editorial enorme, nos hablaba del tema así (parafraseado): le echan la culpa al IVA pero la realidad es que el IVA es muy poco. Si una persona no compra un libro porque cuesta 25 mil pesos, tampoco lo va a comprar si cuesta 23.

Creo que tiene razón pero también creo que habla desde el punto de vista del negocio. A él no le llama la atención que el libro cueste 25 mil pesos. Yo, como lectora, creo que a menos que sea la Enciclopedia Británica completa, un libro jamás debería costar sobre los 15mil, por una cuestión ética y sin tener en cuenta el papel, la tinta, la impresión, el diagramador, el editor y todo lo demás que la gente no ve y que está presente en la elaboración de cualquier libro.

Yo tengo la suerte de saber otro idioma y poder comprar libros por Internet a un tercio del precio en Santiago. Un ejemplo: En Santiago, Los Juegos del Hambre cuesta 18mil pesos (el primero, porque va subiendo) y en Internet puedo encontrarlo -nuevo- a 6 dólares. Como soy chilena ascurría, lo compro donde el envío es gratis. Listo. Con todo lo que ahorré, me compro más libros.

Pero no todos tienen esa posibilidad y de verdad creo que si queremos formar mejores seres humanos, intelectual y espiritualmente hablando, al menos deben existir políticas de gobierno y privadas que permitan que los libros (los que sean) lleguen a los sectores más vulnerables. Hay iniciativas pero son pocas y, a pesar de eso, han generado cambios cuantiosos. Cuando una persona lee y se entusiasma por leer, no sólo disfruta de una historia cualquiera sino que escribe mejor, estudia mejor, aprende mejor, aspira a más y -por ende- mejora como persona. Si las posibilidades hay que darlas de chiquitito, pero si las políticas no están, habrá un papá o una mamá que inculque ese cariño por leer (aunque no exista en ellos mismos) a ese hijo/hija.

Ya me puse medio sermoneadora pero es un tema que me toma y cuesta que me suelte. Lo que quiero decir es que sí, en Chile los libros son muy caros pero no es sólo culpa del IVA; sí, la norma en Argentina es pelotudísima pero me hizo reír así que yay; sí, puede que usted tenga hijos y odie leer y espera que en el colegio les nazca el amor por ellos; sí, usted está equivocado y si quiere que sus hijos lleguen a la Universidad o sean mejores personas, hágase el ánimo de al menos inventar que las historias son entretenidas y no una obligación. Lo del precio es una excusa (libros usados hay en muchas partes y, si no, bibliotecas), así que no alegue que no lee porque los libros son muy caros.

Libros, editoriales, negocios, necesidad. De eso va este post, al menos. Y alégrense que no me puse hablar del proceso de edición ni de la vital importancia que tiene porque no termino nunca. Amo editar. Ya. Eso.

4 comentarios sobre “Libros y Editoriales

  1. Gobierno argentino majareta, librerías/editoriales chilenas oportunistas!
    A mí que me encanta incentivar la lectura en mi caterva de sobrinos, me salía un ojo de la cara comprarles libros estimulantes cuando eran peques, ahora con las que son tweens otro ojo de la cara porque son libros de moda para ese target. Afortunadamente existe la tecnología y ahora les mando por txt los libros y los leen en sus celulares. Una maravilla! Pero al mismo tiempo una pena!

    Me gusta

    1. Muy bien! Un siete.

      Yo también puedo decir que gracias a mí, mi prima lee. Porque si fuera por la familia, todavía no hablaría (empezó a hablar como al año y medio, uff).

      Es como bipolar este tema. Es bien noooo y después eh eh eh y después aaawww. Tripolar.

      Me gusta

  2. Mira la respuesta pelotuda de un amigo argentino con la camiseta puesta de la Sra K:

    «Eso es una vil mentira, lo que pasa es que se decidió aplicar las normas internacionales sobre la calidad de la tinta y el contenido de plomo que debe tener, como siempre echando mierda el multimedio. Es una cuestión ecológica y de aplicación de normativa internacional, como siempre adelantadisimos.»

    Majereta!

    Me gusta

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s