Respetar el metro cuadrado II: El Cine

Desde julio que no iba al cine porque sólo voy a los estrenos de Harry Potter o cuando una película me tinca muuuuuucho. En realidad, con esto de la ansiedad, me cuesta ir al cine; me siento mal y tengo que salir de la sala entonces ¿para qué ir a sufrir? Mejor no voy. Hago el esfuerzo por lo importante.

Anoche fui, después de casi un año, porque estrenaron Los Juegos del Hambre (no se preocupen, esta no es la reseña de la película, esa se viene en un ratito; me quería sacar esto del pecho para no arruinar ese post porque voy a tirar un poco de mierda) y me di cuenta de que no es sólo por la posibilidad de sentirme mal que dejé de ir al cine, es porque no soporto a la gente.

Quizás ya estoy vieja o justo andaba hiper sensible y me molestó todo, pero hay ciertas cosas que simplemente no se hacen en una sala de cine. Punto. ¿Dónde está el respeto por el del lado? En serio. Déjenme darles algunos ejemplos.

– Yo entiendo que haya gente a la que le guste comentar todo o que le de lo mismo los comerciales. A mí no. Hace harto que dejé de pedir silencio mientras dan los trailers de los próximos estrenos, pero ya reírte a carcajadas porque la Pepita no sé qué. O sea, si lo de Pepita es tan importante, ¿para qué vas al cine a comentarlo? Anda a ver a Pepita, llévale una chela y conversan en su casa. Mucho más cómodo y, CLAVE, no molestan a nadie más.

– No sé quién fue el genio que inventó que en los cines se come. Yo por principio, desde que soy muy chica, nunca como en el cine y no es de amarrete. No soporto el sonido de las cabritas en mi cabeza. Si voy al cine, voy a ver la película. Si leyeron un post antiguo, para mí ver películas es importante entonces me lo tomo en serio. Ya, me puse grave. Hay gente que va a entretenerse y le da lo mismo y las cabritas son ricas. Perfecto. Pero no hagan sonar el famoso paquete mientras llegan a ese último popcorn. La cuestión mete bulla. Y harta. (Aparte que algunos desatinados lo hacen justo en la única parte emocionante de la película. MAAAAAL).

– Anoche me tocó justo un trío de conversadores atrás. Se rieron durante toda la película. Salía Gale, se reían. salía Ceasar, se reían. Salía Seneca, se reían. Tiraban la talla, etc. Yo entiendo que es un momento de relajo, de verdad que me pongo en el lugar de la gente (Shuper empática yo) pero fue demasiado. ¿Que no se dan cuenta que con la risita estúpida de verdad distraen al resto y le arruinan la película a la gente? Yo también pagué entrada, igual que tu, y estoy respetando tu espacio, ¿por qué no puedes hacer lo mismo por mi? COSAS QUE ME EMPELOTAN

Ya. Me desahogué. De verdad que en un minuto me tenía mal. Hay una parte entera de la película en que no computé nada porque el empelotamiento me llegó en mala. Lo comentamos al salir del cine y no fui la única que se dio cuenta de que hablaron mucho, alguien metió bulla justo en un momento crucial de la historia, quitándole todo el efecto a las escenas (lo peor!) y, en general, como que me quitaron todas las ganas de volver al cine en el futuro cercano.

Mejor me quedo en mi casa a ver películas de ahora en adelante. Nadie me molesta, nadie mete bulla ni me habla y así le puedo poner atención a la trama. Si a eso va uno! ¿No?

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